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Embargo, no bloqueo

En 1955, Cuba era una de las economías más ricas de Hispanoamérica y su renta per cápita se hallaba a por encima de la española. Hoy, en cambio, los partidarios del socialismo castrista sólo son capaces de lavarle la cara al régimen afirmando que, en algunos indicadores socioeconómicos, la mayor de las Antillas cualifica mejor que países paupérrimos como República Dominicana, Costa Rica o incluso Haití. La miseria de Cuba es tan evidente que nadie se atreve a negarla. La estrategia de manipulación es otra: exculpar al régimen de cualquier responsabilidad en semejante destrozo. En este sentido, el pretexto preferido por los castristas es que Cuba no se ha empobrecido por el “bloqueo” estadounidense.

El problema con este argumento está ya en su misma génesis: Estados Unidos no aplica ningún bloqueo contra Cuba, sino un embargo comercial. Para comprobarlo, basta con acudir a la definición que nos proporciona el derecho internacional público sobre ‘bloqueo’ (extraída directamente de la Universidad de Oxford): “El bloqueo es una operación bélica dirigida a impedir que barcos o aviones de todos los países, enemigos o neutrales, entren o salgan de ciertos puertos, aeropuertos o zonas costeras que pertenezcan, hayan sido ocupadas o se hallen bajo el control de un país enemigo (…) Un bloqueo siempre implica el uso de la fuerza militar dirigida contra los puertos o la línea costera enemiga”.

Es evidente que, bajo esta definición, EEUU no está bloqueando en absoluto a Cuba: aviones y barcos no estadounidenses pueden entrar y salir de Cuba sin ningún tipo de restricción militar. De hecho, las importaciones cubanas equivalen a más del 20% de su PIB, no muy por debajo de una media mundial ubicada en el 30%. A lo que sí está sometida Cuba es a un embargo: las empresas que comercian con la Isla y que tienen intereses en EEUU pueden ser sancionadas económicamente, pero no experimentan —ni han experimentado jamás— ningún tipo de represalia bélica. Al régimen castrista, sin embargo, le interesa emplear un vocabulario deliberadamente engañoso para victimizarse y culpar a EEUU de las desgracias que, en realidad, le son esencialmente imputables al pauperizador socialismo implantado a sangre y fuego durante casi seis décadas. EEUU no puede levantar un bloqueo que no existe salvo en la propaganda del régimen y en sus altavoces mediáticos occidentales, pero sí puede, y debe, levantar un embargo que sólo sirve para reforzar las mentiras autojustificativas de la dictadura.

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Doctor en Economía, director del Instituto Juan de Mariana, profesor en el centro de estudios OMMA y en IE University.