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Postureo anti-Trump

Trump es, antes que nada, un nacionalista estadounidense. Y, subordinado a tal premisa ideológica, construye un programa poliédrico donde caben propuestas compatibles con muy diversas ideologías: el conservadurismo, el liberalismo, el populismo y, también, el anticapitalismo. Por consiguiente, con independencia de cuál sea nuestra opinión sobre su presidencia, es muy probable que terminemos coincidiendo con alguna de sus medidas. Es decir, parte de sus iniciativas pueden ser correctas aun cuando lo sean por razones incorrectas. El establishment occidental, sin embargo, ha optado por demonizar a Trump en todos los aspectos: cualquier idea que provenga del presidente de los EEUU solo puede estar asociada con el mal más absoluto. Nada bueno puede proceder de Trump porque Trump encarna todo lo contrario a aquello en lo que creemos. Semejante sectarismo, más por propaganda que por principios, conduce en ocasiones a incurrir en el más absoluto de los ridículos.

Por ejemplo, el pasado lunes, el magnate neoyorquino decidió sacar a EEUU del Acuerdo Transpacífico (TPP), un tratado cuya oposición había sido liderada en España por Podemos y, dentro del Partido Demócrata estadounidense, por Bernie Sanders (el político preferido de Pablo Iglesias para presidir EEUU). Preguntados específicamente por ello, los dirigentes de la formación morada se quedaron del todo descolocados. El secretario de Organización, Pablo Echenique, justificó el rechazo de Podemos y de Sanders al TPP (o al TTIP con Europa) echando mano de su argumentaron típico: estos tratados comerciales solo benefician al 1% más rico de EEUU mientras empobrecen al 99% restante. El problema, claro, es que si el TPP beneficia solo a los ricos, su abandono por parte de Trump habrá que valorarlo como una medida dirigida a perjudicar a los ricos y beneficiar a las clases populares. Anatema para Podemos: aplaudir algo de Trump. De ahí que Echenique tuviera que retorcer su argumentación hasta el punto de contradecirse abiertamente: “No hay que alimentar la ilusión de que [Trump abandona el TPP] para que las pequeñas empresas o los trabajadores de EEUU vayan a vivir mejor... Lo hace para defender, bueno, pues a ese 1% o a ese 0,1% de la población de EEUU que, como él, tiene muchos millones de dólares en las cuentas bancarias". Es decir, para Podemos, el TPP beneficia y perjudica simultáneamente a los ricos según quien lo critique. Mejor abandonar el postureo anti-Trump y admitir que incluso un reloj estropeado da bien la hora dos veces al día.

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Doctor en Economía, director del Instituto Juan de Mariana, profesor en el centro de estudios OMMA y en IE University.