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Instituciones extractivas en Latinoamérica

Si hay algún factor que permite explicar el desarrollo económico de cualquier sociedad son sus instituciones inclusivas, esto es, el respeto social a la libertad de cada persona, a la propiedad pacíficamente adquirida y a los contratos voluntariamente suscritos. Solo allí donde los individuos no temen que van a ser parasitados o maniatados en sus actividades económicas pueden tener incentivos a ahorrar, arriesgarse a invertir y a continuar creando y acumulando riqueza. América Latina, por desgracia, ha sido durante décadas un ejemplo de instituciones puramente extractivas: oligarquías que, valiéndose de la autoridad política de los Estados, rapiñaban a las clases populares y se repartían el acceso a mercados gobernados por la arbitrariedad de los burócratas de turno. Durante las últimas décadas, el grado de inclusividad de sus instituciones ha ido mejorando en prácticamente todo el continente, gracias en gran medida al faro ejemplarizante y exitoso que ha supuesto Chile.

Pero esa inclusividad está lejos de haber transformado radicalmente la estructura de sus sociedades: al cabo, regularmente podemos encontrarnos con noticias que ilustran ese inquietante nivel de control político de los mercados. La nacionalización del Banco de Venezuela (propiedad del Santander) en Venezuela a lo largo de 2009; la expropiación de YPF en Argentina en 2012; la confiscación de Red Eléctrica en Bolivia en 2014; o, más recientemente, la apropiación de la filial de Gas Natural en Colombia son casos claros de este agresivo dirigismo estatal que evidentemente constriñe los acicates y las oportunidades de inversión en esos países. Cuando los observadores externos se cuestionan por qué Occidente es rico y el resto del planeta sigue "en vías de desarrollo", las razones últimas no hay que buscarlas ni en el colonialismo, ni en la globalización, ni en las multinacionales extractivas, ni en la inercia histórica, ni en la ausencia de recursos naturales. La auténtica razón hay que buscarla en la falta de instituciones garantes de los derechos civiles y económicos más fundamentales: lo que falta en el mundo son espacios seguros donde crear riqueza. Respetemos la libertad de la gente y esta saldrá adelante. Los gobernantes extractivos de Venezuela, Argentina, Bolivia o Colombia sacrifican la prosperidad a largo plazo de sus países por el ventajismo extractivo a corto plazo.

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Doctor en Economía, director del Instituto Juan de Mariana, profesor en el centro de estudios OMMA y en IE University.