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Un buen primer trimestre para el empleo

Los datos de empleo del primer trimestre del año fueron aparentemente negativos: el número de ocupados cayó en 69.800 personas y la cifra de parados se incrementó en 17.200. Para una economía que está creciendo por encima del 3% y que sigue cargando con una tasa de desempleo superior a 18%, estamos ante unas magnitudes que, según muchos, invitan a la inquietud.

Sin embargo, deberíamos evitar caer en un catastrofismo exagerado, no sólo porque apenas estamos ante los datos de un único trimestre que en absoluto tienen por qué marcar tendencia, sino porque existen otros indicadores dentro de esos mismos datos de la EPA que invitan al optimismo.

Primero, la ocupación siempre se reduce en el primer trimestre del año: habría que retrotraerse hasta 2007 para encontrar un ejercicio en el que el número de empleados no disminuyera durante este período.

Segundo, precisamente por lo anterior, puede resultar conveniente analizar la evolución interanual del número de ocupados, esto es, cuánta gente está adicionalmente trabajando entre el primer trimestre de 2016 y el primer trimestre de 2017. Y, en este sentido, las cifras continúan siendo positivas: en los últimos 12 meses, 408.000 personas han logrado un nuevo empleo.

Tercero, la caída de la ocupación y el aumento de paro durante el primer trimestre de 2017 con respecto al cuarto trimestre de 2016 responden a razones exclusivamente estacionales. Si tomamos los propios cálculos del INE a la hora de eliminar el componente estacional de las anteriores cifras, comprobaremos que la tasa de paro se reduce más de un 3% entre enero y marzo: la mayor caída para un primer trimestre desde 2005.

Cuarto, si en lugar de fijarnos en el número de trabajadores analizamos la evolución del monto de empleos indefinidos, observaremos que, incluso sin eliminar la estacionalidad, éstos se incrementaron en 78.000. O dicho de otra manera: la caída de la ocupación durante el primer trimestre de 2017 se debe, sobre todo, a la desaparición de empleos temporales. 

Quinto, el número de horas trabajadas durante este primer trimestre aumentó desde los 594 millones de horas semanales a los 610 millones. El dato es relevante porque desde el PSOE y Unidos Podemos suelen criticarse las cifras de creación de empleo alegando que el número de horas trabajadas no aumenta ("se están dos empleos nuevos a partir de lo que antes era un solo empleo reduciendo las horas trabajadas a la mitad"). En este caso ha sucedido al revés: la ocupación ha caído, pero la jornada media de cada ocupado se ha incrementado.

Y sexto, el número de parados de larga duración también ha bajado desde 2.392.000 personas a 2.313.000: una caída de casi 80.000 desempleados.

En definitiva, es verdad que durante el primer trimestre de 2017 se destruyó empleo en términos netos, pero ni es una destrucción que cambie la tendencia de recuperación del mercado laboral ni, además, es una destrucción que haya ido acompañada de una mayor precariedad (al contrario, la calidad del empleo existente se ha incrementado). También es verdad que no debemos caer en la autocomplacencia y que el mercado laboral sigue necesitando de una liberalización muy profunda. Pero nada de ello implica que debamos exagerar las malas noticias.

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Doctor en Economía, director del Instituto Juan de Mariana, profesor en el centro de estudios OMMA y en IE University.